Como nos conocimos
Nuestra historia no empezó con un flechazo, sino con una discusión sobre cuál era el mejor libro de la estantería. Fue en una librería de viejo en el centro de Madrid. Alejandro defendía los clásicos, Martina buscaba algo nuevo. Terminamos compartiendo un té y tres horas de conversación que nos parecieron minutos. Ese día entendimos que las mejores cosas de la vida ocurren cuando dejas de buscarlas. Desde aquel martes lluvioso, no hemos dejado de intercambiar lecturas, risas y planes de futuro.